Yo no por supuesto... si yo ya la tuve, como conté por ahí, hace muchos años, pero no suficientes como para olvidarme...
El Juanjo, of course, quien más, jaja, amaneció el jueves con unos granitos que según yo, que se los vi en la noche, no pintaban para eso, porque no se parecían a las que yo recordaba... grandes y con agua adentro (qué asco!!! y yo dando detalles...). Pero mi instinto materno me decía que por allá iba la cosa, por más que quería negarlo, ya que nos funaba el viaje al sur de una.
Doctor ayer en la tarde, confirmación de las sospechas... "Varicela" me dijo la doctora, que era bien simpática (no la conocía pero el pedriatra de siempre no tenía horas...), y luego me explicó que era lo mismo que la peste cristal...
A mí se me vino altiro a la cabeza lo contagiosa que era, y que el Cote no había tenido esa peste... plop! la chica tampoco, y no sabía si Ana se la podía pegar o no, uf, casi me dió ataque, ya veía mis futuros sobrinos pintados en la guata de la mamá!!!
Por supuesto no he parado de acordarme de cuando me dió a mi...
Resulta que estaba en la U, segundo año de la carrera (no mi segundo año en la U, ojo, sino el de la carrera en si...) y me acuerdo que un día estudiabamos en la biblioteca cuando alguien hace un comentario sobre una niña que iba pasando, y era porque había estado fuera como un mes... le había dado peste cristal y decían que era casi epidemia. Yo por supuesto no pesqué, y al tiempo me fuí feliz a mi casa de vacaciones de invierno, porque de tanto estudiar, me había eximido de varios exámenes y me había ganado casi dos semanas más de vacaciones.
La llegada a Chillán no fue la mejor claro, porque coincidió con que mi abuelito Lalo estaba en sus últimos días, pero no pasó un día cuando apareció el primer grano, y la enfermera que lo cuidaba me descuadró con el diagnóstico... no podía acercarme más a mi abuelito, ni a nadie... estaba casi en cuarentena, y seguro al día siguiente iba a amanecer llena de granos y con harta fiebre.
Así no más fue, creo que no exagero si digo que debo haber estado unas dos semanas enclaustrada en mi pieza, los primeros tres días con una fiebre que la encargo, y varios días sin poder bañarme, que me tenían el pelo desastroso y yo moría por lavármelo. Ni hablar del funeral, nunca estuve, y mis tíos y primos que habían viajado apenas de la puerta podían saludarme.
Llegó una amiga de la U a acompañarme, la pobre ya había tenido esa dichosa peste así que agarró bolso y partió a Chillán. Fue bueno, me acompañó harto y dicho sea de paso, me ayudó con la operación lavado de pelo sin permiso...
Después de un par de semanas, vinieron las costras... ya no contagiaba, pero para mala suerte mía estaba llena de costritas en todas partes, y como si fuera poco, en la cara... con esa pintan no me podía asomar ni a la esquina. A eso había que agregarle que el ex pololo andaba por ahí dando vuelta de vacaciones también, y no quería darme el "lujo" de mostrarme en esas fachas, menos con la que tenía en la punta de mi nariz... que además, no es muy pequeña que digamos...
Al final, cooperé igual, el perla fue a darme el pésame con los papás a la casa, así que tuve que lucir mis estragos de la enfermedad sin ningún disimulo. Después de eso, y considerando que de vacaciones casi no me quedaba nada, me boté a huelga y decidí que tenía que salir a bailar con mis amigos al menos una vez antes de volver a los estudios... total, plancha peor que esa ya no pasaba.
Me equivoqué... me encontré con medio mundo, entre esos, el mismo ex pololo que insistía en caerme en gracia (dicen mis cercanos que cuando alguien me hace sufrir, me sale el lado malvado... y el pobre ya lo había sufrido en carne propia), un amor platónico, y el primer amor de mi corta existencia hasta esa época. Al final, decidí que era mejor tener ese grano en la nariz por venir saliendo de una peste cristal que por espinillenta, y al menos, eso no he sido nunca. Al final, lo pasé mejor que nunca, bailé con quien quise y cuanto quise, mi hermano de verdad y uno de los adoptados (Pipeta) me cuidaban, mi amiga al menos pudo salir del encierro también conmigo, y por último, decidimos que incluso a esquiar podíamos ir el parcito, total, tenía que llenarme bien de bloqueador no más para que no se marcara la cara. Hasta nos pasaron a buscar a la casa... y a dejar a la vuelta, qué mejor?
Mi Juanjo seguro no se va a acordar de nada de esto... y cuando sea grande, va a poder acompañar a quien quiera que esté en cama pasándolo como las peras... por tener peste siendo tonto viejo, jaja.
Para que decir que a las dos semanas cayó mi hermano, y las vió igual que yo... ahora viene llegando la chica... veremos que pasa!
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