Día domingo de ramos, en la puerta del cielo... esa de la cual tiene llave sólo San Pedro...
Había tres personas, un niño, un joven y un anciano, los tres venían recién llegando. El joven fue el último en llegar, y traía una expresión de desconcierto... mientras el niño y el anciano conversaban animadamente:
Joven: hola, buenos días... perdón que interrumpa pero estoy un poco perdido ¿les puedo hacer una pregunta?
Anciano: por supuesto, acércate y pregunta lo que desees, trataremos de contestarte lo mejor posible
Niño: si, nosotros también llegamos hace poco
Joven: es que la verdad no se que hago acá, no se donde estoy ni como llegué... yo iba a mi casa y de repente sufrí un dolor muy fuerte... luego ya no recuerdo nada y ahora estoy acá, y no siento dolor alguno
Niño: entiendo eso... yo hasta hace poco también sufría dolores fuertes, pero ya pasaron... ahora me siento mucho mejor, ya no me canso cuando hablo mucho, hace mucho no hablaba tanto como con este abuelito
Joven: pero ¿qué es esto?
Abuelito: ¿es que no lo sabes?, estamos muertos, los tres. No sabías que venías para acá, ¿verdad?...
Joven: ¿muertos?, ¿cómo que muertos?, si yo iba donde mis papás... venía de ver a mi polola y... ¿cómo puede ser?, ¿cómo no me di cuenta que me morí?
Niño: ahhh, es que para ti fue de repente... lo siento mucho... tu familia y amigos deben estar muy tristes... como tu estás sorprendido. Yo no, yo sabía que iba a venir en algún momento, sólo que no sabía cuanto tiempo más me quedaba allá... mi familia también tiene mucha pena, pero también un poco de alivio porque me acompañaron hasta el final y saben que ahora ya no siento dolor.
Anciano: bueno, yo ni decir, a mi ya me habían dado por muerto antes así que de este agosto no pasaba... Los míos por supuesto que han llorado, pero es distinto, ahora están cantando allá abajo, y bailan... pucha que me gusta la música cabros... me están dando la mejor de las despedidas...
El joven no terminaba de entender... el niño y el anciano lo miraban con una mezcla de compasión y desconcierto... no sabían que más podían decirle... ellos ya no estaban allá cuando él se vino, no sabían qué y cómo había sucedido todo.
Unos momentos después el joven comenzó a recordar... claro que iba manejando su moto, ese día en la noche, no era tarde... de repente, no sabe de dónde, lo golpeó algo muy grande... no alcanzó a verlo, pero se dió cuenta de que había sido atropellado y muy fuerte... alguien lo auxilió pero ya era demasiado tarde. Junto con su cuerpo, ese que era familiar para mucha gente asidua a la televisión, se quedaban sus proyectos y quizás la mitad o más de su vida por delante... Se dió cuenta que el niño tenía razón, su familia no estaba preparada para eso, igual que él... que entre medio de sus planes había dejado cosas importantes por hacer para más adelante...
Joven: estoy muerto... ustedes tienen razón... hay mucha gente que me quería que está triste ahora, puedo sentirlo... hay tanto que no alcancé a hacer... hay tanto que imaginé y viví en sueños... ¿cómo pasó esto?... no entiendo... ¿por qué ustedes están tranquilos?, hasta pareciera que están contentos... decía sin parar de sollozar...
Anciano: porque yo ya estaba viejo... a diferencia tuya, tuve la fortuna de vivir mucho, y muy intensamente... ya estaba enfermo hacía tiempo, pero te entiendo, aún así traté de aprovechar lo que me quedaba de vida y salud hasta el final... cada vez que mi cuerpo lo permitía, me escapaba a cantar por ahí alguna de esas cuecas choras que tanto me gustaban, y le gustaban a los jóvenes como tu...
Joven: es verdad... ahora que lo miro con detención lo recuerdo... alcancé a saber de su muerte un poco antes de esto...
Niño: yo esperaba este día hace mucho tiempo... la mitad de mi vida quizás... de alguna forma sabía que yo ni siquiera podía hacer planes como los tuyos. Me bastaba con saber que iba a volver algún día al colegio, a ver jugar fútbol a mis amigos y a compartir una comida en mi casa con mi familia... pero no fue posible, faltó un corazón que me diera ese día... pero hubo muchos corazones que me acompañaron por todo ese tiempo. Los mismos que hoy están compartiendo la pena de mi familia y amigos. Es bueno eso, porque mientras yo esperaba, sentía que tanto dolor y sufrimiento se hacía menos al ser compartido... creo que ahora allá abajo está pasando lo mismo...
Joven: por Dios, si eres tú!, qué pena me dió cuando supe que ya no habías podido esperar más por una corazoncito como el tuyo... nunca pensé que te iba a encontrar acá... Creo que ahora entiendo un poco mejor porque ustedes no están sorprendidos... Pero sigo sin entender porque teníamos que estar hoy acá... los tres... había aún cosas por hacer...
Niño: porque fue la voluntad de Dios... ya hicimos lo que teníamos que hacer allá...
Joven: si... ustedes, yo no... usted abuelito dejó toda una vida dedicada a la música y al rescate de las raíces... tu... el niño de la sonrisa dulce que veíamos cada mañana en las noticias... tu dejaste a un país completo con una gran tarea por hacer... pero yo, yo no era más que otro joven actor que no alcanzó a hacer nada importante...
Anciano: ¿cómo que no?, desde acá se ve cómo te querían... como hablan y hablan de lo mucho que marcaste sus vidas en este corto tiempo... de lo que aprendieron de ti, no por tus logros sino por lo que fuiste como persona... hiciste mucho... sólo que necesitas un poco de tiempo para darte cuenta...
Niño: vean, vean... de adentro nos están llamando... ¿ya será hora de entrar?, Don Lalo, ¿qué cree usted?
Don Lalo: si Felipito, yo creo que es hora de entrar... vamos Gonzalo, los de allá abajo ya están más resignados... tienen que aprender a vivir con esto
Gonzalo: sin Don Lalo... voy con ustedes... tengo mucho que aprender aún de los dos, me va a hacer bien ir juntos... ¿Felipe, me acompañas?
Felipe: si, yo ya quiero entrar... hace mucho esperaba esto, y alguien por ahí me fue a contar que era el mejor lugar del mundo para estar... vamos... además hoy es Domingo de Ramos... nos deben estar esperando con algo muy especial...
Todo lo escrito anteriormente es única y exclusivamente producto de mi imaginación... sólo condensa una serie de pensamientos que llegaron a mi cabeza uno tras otro, y una serie de sentimientos que llegaron a mi corazón al mismo tiempo... Pero me gustaría que así fuera, que los tres, tan distintos en vida y tan distintos en muerte, estén juntos en alguna parte apoyándose y apoyando siempre... por algo se fueron casi juntos, creo yo...
No hay comentarios.:
Publicar un comentario