Día 4 (mie 1 de julio):
4:20 AM siento el despertador del celular... me levanto rápidamente para acelerar la causa
5:05 AM estamos esperando ya en el lobby del hotel el minibus que nos llevará al aeropuerto
5:30 AM llegamos a la puerta de embarque del primer vuelo de la mañana, el de las 7:30, entrego los boarding pass que me emitieron la noche anterior y va la primera sorpresa del día.
No me pueden embarcar porque estoy usando "running shoes"... no me vi la cara en ese momento, pero me la imagino... pregunto y me insisten, además de darme un sermón respecto a las obligaciones de ser empleada de una aerolínea y bla bla bla... Yo, que tenía unas ganas de pelearla, me quedé calladita y asumí no más, este no era el momento de defender lo indefendible, así que "polite-mente" pregunté dónde podía adquirir un hermoso par de zapatos ya que mis maletas estaban en vancouver desde la noche anterior... y partí rauda en búsqueda de una zapatería abierta en el aeropuerto a las 6 de la mañana. La cara del Cote cuando me vió pasar y le dije en versión flash lo que pasaba debe haber andado cerca de la que tenía yo cuando me empezaron a fregar con el temita.
Luego de adquirir un hermoso par de chalas, lo menos caro que encontré, y
recibir el visto bueno de la vieja de la puerta de embarque, igual no más no cupimos en el vuelo...
El resto del día, que me niego a revivir en palabras porque de verdad no me trae buenos recuerdos, se resume en la imagen que acompaña esta historia...
Dicha hojita que he guardado para plasmarla en este blog, indica el horario, el número y la puerta de embarque de cada vuelo en el que tuvimos alguna esperanza de subir ese día... nosotros y 50 liberados más que trabajan en la aerolínea en cuestión, y que siempre tenían mayor prioridad que nosotros.
Debo decir que entre las 10 y las 11 de la mañana tuve la seria intención de comprar los cuatro pasajes... pero los USD 1500 que salía la gracia no me aseguraban mejorar el día tampoco...
A modo de consuelo, al menos en esta travesía estuvimos acompañados de cierta forma por otras caras que veíamos peregrinar igual que nosotros, de puerta en puerta. Un par de personas a cargo del embarque que solidarizaban con la falta de información, hicieron un poco más llevadera la angustia. Y por último, la tranquilidad del Cote y la paciencia de la chica, y que decir... del Juanjo... ellos que durmieron siesta en las sillas... de no haber sido así, me largaba de una a llorar de la impotencia de puro verlos leer o jugar tan concentradamente con sus autitos y sus M&M (emeyeme como le dice el guatón...). Hacía mucho que no me pasaba eso... de verdad que en algún momento me tuve que limpiar las tres lágrimas locas que no pude aguantar... de verlos ahí ellos esperar tan pacientes... a lo más preguntar "¿por qué no podemos subirnos todavía al avión grande mamá?... porque están arreglándolo guatón, apenas esté bueno nos subimos...."
16:00: Por fin!!! escucho que dicen "Carreno party of four"... a las 4 de la tarde nos llamaron para darnos nuestras tarjetas de embarque... en el vuelo de las 5 ya podíamos irnos tranquilos. Llamé a la Xime apenas me senté con las tarjetas en la mano... pobre, estuvo en la misma nuestra a la distancia, compartiendo toda nuestra angustia todo el día, cotizándonos pasajes y dándonos fuerzas para confiar que ya íbamos a llegar, y ellos nos iban a estar esperando con nuestras maletas al lado. Yo, que soy la que siempre dice que "en la puerta del horno se quema el pan", ni cuenta me di cuando nos llaman de nuevo y veo al Cote blanco con una cara... era para pedirme los boletos lan... esos que les sirven a ellos para cobrarnos después... (ahora hablo como funcionaria lan conocedora de los procesos que lleva la compañía a cabo en estos casos puntuales), uf... seguimos en el vuelo...
Nos fuimos!!! dato de la causa, definitivamente los quería matar cuando me enteré que los audífonos los vendían... ¿no será mucho????? 5 horas de vuelo además obligaban...
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