lunes, julio 20, 2009

Recapitulemos

Volvimos... de unas largas y merecidas vacaciones, pero ya volvimos. Costó irse también... la "humana" "humanizó" a la familia completa, como dice una amiga mía. Nos retrasó el viaje un par de días, pero al final nos quitó una preocupación de encima. Así y todo, por fin nos fuimos rumbo a los países de norte, o sea, Canadá... a ver a la familia.
Este fue un viaje largo, cansador físicamente hablando, pero reponedor en otros sentidos. Además, estuvo cargado de experiencias nuevas y mucha emoción. Terminamos de convencernos que no es fácil vivir lejos de la familia, pero también que hay tanto por conocer y aprender en otras partes, aunque sea con ciertos sacrificios. Supongo que cualquier cosa que sirva para crecer, de cierta forma vale la pena.

Dice mi mamá, cada vez que lee esto, que escribo de forma que parece que el que lee está viviendo la historia. Ojalá así sea, porque me comprometí conmigo misma, y con mi comadre cuñada, a escribir de nuestro viaje para que ella pueda leerlo y pueda revivir cada vez que quiera, un pedacito de esos varios días juntos.
Nunca parecieron suficientes, ni antes de partir ni al despedirnos, pero fueron días llenos de vivencias, experiencias, risas, compañía, cariño, entretención y mucho más. Acá están, cada día irá apareciendo algo nuevo, y espero que así como mi mami, quien quiera que lo lea logre vivir al menos una parte de las emociones que traté de anotar en mi libretita de viaje, aunque las emociones no se escriben...
Acá vamos... Nuestras vacaciones rumbo a Vancouver!

Día 1 (dgo 28 de junio): mi hermanito nos vino a buscar en su nuevo servicio de taxi, jaja, como dice él. La Van famiiar esta vez sacó de apuros a los viajeros... 3 semanas ameritaban maletas grandes... más los encargos, íbamos bastante llenos. Como suele suceder es estos casos de viajes "sujetos a espacio", los asientos de cada uno estaban en cualquier parte. Arriba del avión hubo que hacer el primer "show de los asientos". Esto significa pedirle amablemente a la jefa de cabina que le pida a los pasajeros que se paleteen con una familia con niños a quienes les dieron puros asientos separados.
Como suele suceder también conmigo, me metí en lo que no me importaba, y cuando vi que la niña le pedía a un par de mujeres que por favor se sentaran en nuestros únicos dos asientos juntos que no podíamos ocupar con un niño por estar en la salida de emergencia, yo voy y meto mi cuchara... "no, ella no puede, porque los niños no se pueden sentar en la salida de emergencia", refieriéndome a una de las dos mujeres... el problema fue que la niña (azafata se decía antes) le preguntó la edad a la aludida y contesta con una cara descompuesta "tengo 23...". Yo me quería puro enterrar... pero descubrí que en los pasillos de un avión, cabina económica, no hay donde esconderse y menos rápido... Cuando traté de arreglarlas, ya la embarraba más... conclusión, tuvo que apelar a otros pasajeros de buen corazón... el "no" se escuchó hasta en la cabina del piloto...
Entendí, me costó pero entendí, que era mejor cerrar la boquita y dejar a la niña hacer su pega... ella claramente la hace mejor que yo... Esperemos llegar a Toronto mejor...

Día 2 (lunes 29 de junio): después de un tránsito en gringolandia, escala NY, que fue como entrar y salir de nuevo, un nuevo evento "asientos" en que aprendí mi lección, y un set de "he's so cute" que se empezó a ganar el Juanjo de entradita, por fin llegamos...
Para nuestra sorpresa, estaba lloviendo... poco, pero igual llovía. Menos mal que íbamos preparados para todo, así que nos dedicamos a conocer caminando. Planchamos si con el Mercado (St. Lawrence Market), elegido en alguna parte como uno de los 50 mejores mercados del mundo (con el nuestro de stgo en la lista, a mucha honra)...estaba cerrado. No importa, lo seguiremos intentando!
Luego de conocer un par de barrios, parques y museos por fuera, nos volvimos. El objetivo final del día era la CN Tower. Casi 500 metros de altura, segunda torre más alta del mundo después de una en Dubai (las cosas de la vida no?). Nosotros llegamos hasta donde se podía, como los 450 mts. ¿Qué se siente mirar desde allá?, además de vértigo, una sensación de pequeñez absoluta... De puro imaginarme que temblaba ya me daban nervios... por suerte allá de eso saben poco.
Lo mejor de la torre, el "glass floor"... lo más malo, yo... no me pude controlar cuando vi al Juanjo saltar al piso famoso y le pegué un grito que quedó de una pieza... yo ya sabía que la había embarrado... pobre, le transmití mi miedo ridículo en menos de un segundo. A veces los padres ni sabemos cómo influimos en los hijos... Él lo estaba pasando tan re bien...

Cerramos el día con una rica comida en otro barrio digno de conocer, gracias a Dios, cerca del hotel, porque a esas alturas, energías le quedaban a los puros carteles luminosos del downtown de Toronto...

1 comentario:

Xime dijo...

no se como ver tus fotos?