Día 11 (vie 10 julio): nos costó pero salimos... caminando al Vancouver Art Gallery. Pasa que seremos muy turistas nosotros, pero si hay algo que no perdonamos es la visita obligada a algún museo de arte. No sabemos mucho de pintura, menos de pintores, pero a ambos nos gusta, yo trato de pintar de vez en cuando, y es bueno para los niños. Nos acerca a todos a esas cosas a las que no siempre tenemos acceso, y a lo mejor quien sabe, algo aprendemos aunque sea por osmosis...
Aprovechamos que había una muestra de Rembrandt y otros artistas representantes de la pintura alemana el siglo 17, así que partimos no más. No era un museo muy grande, y tampoco había mucho de Rembrandt, pero si había hartas cosas interesantes, como una ambientación entre pisos de una casa común y corriente, que a medida que uno subía, cambiaba de década... partía una ambientación de los 60, donde habían las mismas cosas que en la casa y el departamento de mis abuelos... lo que más me llamó la atención, la libreta de teléfonos, esa que tenía las letras afuera y se corría una especie de marcador y se supone que se abría en la letra elegida... no siempre funcionaba...
Después de recorrer los cuatro pisos sin poder sacar ni una mínima fotito (estaba prohibido entrar con cámara), y de recibir una llamada de atención por el Juanjo (están poco acostumbrados a los niños parece porque mejor no se pudo portar), que parece era más a los papás que al niño... algo como que "no lo perdiéramos de vista", nos fuimos a completar las compras faltantes, los regalos y demases...
Nos juntamos camino a la casa con la Xime, nos acompañó en las últimas compras y aprovechó de agregar un par de regalos más para que nos trajéramos. Después de encontrarnos todos, nos fuimos al paseo que esperábamos hacía días, un recorrido en bici por el Stanley Park, que nos iba a permitir conocerlo mucho mejor y todos juntos. |
Volviendo a lo importante, el paseo fue a toda r... Lo pasamos demasiado bien, la bici del Juanjo con su papá era muy entretenida, la Paz iba muy instalada atrás de su mamá, la chica se paseaba entre unos y otros, y el Tuto y yo oficiábamos de fotógrafos. Fueron 9 kilómetros de recorrido en un parque realmente hermoso, con múltiples vistas de la ciudad tan hermosas como el parque mismo. Igual si tengo una quejita, bien chilensis, dentro de mi mentalidad un poco más desordenada (comparada con estos gringos, cualquiera es desordenado), me supera que el recorrido tenga sólo un sentido... ¿cómo va a ser que siempre el paseo sea para el mismo lado?, dejo abierta la inquietud...
Para terminar un día top, que mejor que comida top... las mujeres mayores de 12 años nos fuimos a comprar sushi para todos, a la picada ubicada en el barrio gay de la ciudad. Nosotros si que no estamos acostumbrados a eso, y yo respeto la diversidad, pero es como too much... cuesta ambientarse...
Luego de ver como la Paz se devoraba el sushi, realmente s o r p r e n d e n t e, deleitarnos todos, y servirme una merecida cerveza, me armé de valor y llamé al call center de air canadá para hacer la reserva del vuelo a Los Angeles. Esta vez no quería repetirme el plato anterior... y aunque el temor de pasar un momento (horas en realidad) como el anterior lo tenía guardadito, era algo que no me dejaba tranquila... Al menos ahora ya no tendría que saltarme filas de gente para generar reserva, ya que seguramente a las 5 de la mañana nadie me iba a dejar pasar tan piola como la primera vez...
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