Hube de romper mi autopromesa... no he podido escribir hace días, y me habría gustado hacerlo, pero esta vez había temas de fuerza mayor que privilegiar... acá vamos de nuevo, si Dios quiere, no más interrupciones.
Día 9 (lu 06 de julio): teníamos la pura intención de salir temprano hoy a recorrer por fin la ciudad, llevábamos una semana en Canadá y aún no veíamos Vancouver de día!. Era obvio que con lo cansados que estábamos, no nos íbamos a levantar temprano... Así no más fue, salimos recién al medio día, y primero que nada había que cambiar dólares por dólares...
No nos tocó un día muy bonito como recibimiento, pero dentro de todo, la lluvia hacía serios intentos por detenerse cuando no estábamos caminando bajo techo, y nos dejaba unos momentos de respiro para avanzar sin mojarnos de vez en cuando. Después de todo, tampoco era lluvia lluvia...
A recomendación de la anfitriona, nos fuimos a conocer Grandville Island, un mercado bastante grande y bonito, con literalmente "de todo". Para eso, tuvimos que caminar por el centro hasta tomar un botecito pequeño, que las oficia de taxi acuático. Este nos llevó al mercado, y en la tarde también nos trajo de vuelta.
De más está decir que era enorme... hasta con mapa nos anduvimos moviendo, para no darnos vueltas en lo mismo considerando que el tiempo se pasa volando. No dejó de impresionarnos lo ordenado que estaba todo... y lo caro de los limones!!! Se nota que allá le hacen poco al pisco sour, porque es para llorar el precio del kilo de tan importante ingrediente. Bueno, no saben lo que se pierden...
Además de tanta cosa que admirar, la gracia estaba en que se construyó todo aprovechando los espacios que deja un puente... mientras acá, se quema el muelle Vergara y parece que hasta se alegraban con eso...
Lo que más nos llamó la atención... una maqueta que enseña el proceso del cemento (me salió la ingeniería con tutti...), un negocio con esas bolitas de agua que tienen cosas adentro... se pasaron, hermosas a morir... y caras también. Lástima no haber podido sacar una foto del arca de noé con sus animales dentro de una de ellas... todo un arte. Para que hablar del Kid's Market... grandes esfuerzos por explicar que no podemos comprar todo el primer día de paseo oficial... y por último, la cervecería. Sí, ahí mismo, al frente, un lugar para degustar, tomar y comprar! Además, era bien buena...
No nos dimos ni cuenta cuando ya eran las 5 de la tarde... y en el departamento nos esperaban para ir a buscar a la Paz a su child care. Extraño el sistema, una persona acreditada por el estado cuida un número bien limitado de niños en su casa, con espacios adaptados para eso... Será que estamos más acostumbrados a los "apatotamientos"??? Ni mejor ni peor, pero si distinto. Luego de que la pioja chica nos recibiera con gritos y saltos varios, aumentados por su emoción de ver al Juanjo, aprovechamos de conocer a Ivonne, que es quien la cuida. Al día siguiente nos enteraríamos que tal visita nos había reportado beneficios... jeje.
En vista y considerando que seguía lloviendo, nos fuimos a pasear en auto al Stanley Park, la familia completa. Nuevamente la lluvia se paleteó con nosotros, y nos dejó bajarnos en varias oportunidades para conocer los Tótems, puentes, ver a un mapache en vivo y en directo, sacarnos hartas fotos y demases.
Como todo no es paseo, de vuelta había que pasar al super... Nuevamente los limones fueron protagonistas de la historia. Todavía me acuerdo de la cara de la cajera cuando me preguntaba si estaba segura segura que quería llevar 17 limones... "are you sure???", "Si, claro que estoy segura"... "sólo estaba confirmando...." (todo en inglés claro, pero no me voy a poner spanglish para escribirlo...).
Para cerrar el día... casa... comida... y un buen pisco sour... las piernas y el cuerpo lloraban por un merecido descanso...
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