Bien dicen por ahí que "el hombre propone y Dios dispone..." en este caso era yo, bien mujercita para mis cosas, mina para otras, pero no pude... entre reuniones de curso (dos a falta de una) y dentista para la chica, con suerte he tenido tiempo para llegar a la casa y dedicarle lo que queda a los niños... acá vamos con el resto del viaje, y todavía me queda como semana y media por relatar!!!
Día 10 (ma 07 de julio): chuta... menos mal que habíamos descansado un poco el día anterior porque como se nos vino la mano... uffff. Igual nos habíamos acostado tarde... sobretodo yo, que apenas el Cote me dijo que había una preventa para Depeche que empezada justo ese día, casi le quito el computador de las manos para no perder la oportunidad... No iba a ser por estar a miles de miles de kilómetros de distancia que no iba a comprar inmediatamente mi pasaje al que podría ser uno de mis mejores momentos de año (musicales por cierto), además, para que existe internet sino...
Antes de salir, el Tuto nos dejó las llaves del auto y un regalo... Ivonne nos había enviado en la mañana, cuando dejó a la Paz en el child care, una entrada para el Vancouver Aquarium!!! No se si le dimos las gracias todo lo que debíamos, porque nos alivianó económicamente mucho la visita y era algo que había que conocer.
Partimos entonces, con claros indicios amenazantes de lluvia, rumbo al primer destino cultural del día. GPS en mano, nos fuimos a la UBC, que tenía adentro el MOA, Museum of Anthropology. La verdad es que había más expectativas sobre el museo, pero en la suma y resta, siempre es bueno conocer museos... Será que después de tanto moai y una Isla de Pascua que estremece de puro pisarla, como que los tótems no impresionan mucho, y eso unido a que no era muy grande que digamos, nos costó enchufarnos. Pero como siempre hay algo bueno, la exposición de porcelanas nos salvó el viaje absolutamente. Finalmente, el paseo por fuera y el entorno en general de la universidad valían el viaje y el tiempo invertido. Igual el museo era lindo.
Después nos dedicamos a pasear por lo que pudimos recorrer de la UBC. Grande como ella sola, nunca le achuntamos mucho con el sentido del tránsito ni con las calles peatonales, pero por ganas no nos quedamos.
Viéndole el lado bueno al asunto, consideramos que con lluvia, por muy intermitente que fuera (ojo que los cuatro veníamos saliendo de la porcina... y mi niño hermoso de neumonía...), había que evitar mojarse igual, así que decidimos ir altiro al Vancouver Aquarium, a entrada regalada no se le miran los dientes, jeje. Seguimos con más regalos, ya que una señora que se iba del estacionamiento nos regaló sus ticket pagado por todo el día... Todo quería que fuéramos al acuario!!! Los otros tickets los pagamos nosotros por supuesto, pero definitivamente, como todo acá en Vancouver, pagar vale la pena. Estuvimos como 4 horas recorriendo el dichoso acuario, que no terminó de sorprendernos. Además de encontrar a Nemo, encontramos una película 4D, recién estrenada, que me tuvo al borde del colapso con los pies arriba de la silla (pucha que salté...) porque para variar tenían que aparecer esas cosas que no puedo ver ni en monos animados... y al Juanjo instalado en las piernas de su padre. No pude contenerme para no demostrar mis nervios... Aparte de los minutos que pasé con los ojos cerrados, la experiencia era top... además del efecto tridimensional, esto de aplicar sensaciones definitivamente marca la diferencia.
No queríamos irnos sin ver a la famosa beluga... al final de cuentas, la foto principal del acuario es la beluga!!! Costó pero lo conseguimos, después de mucho esperar interminables filas de gente debajo de la lluvia, un poco antes de que cerraran, pudimos unirnos a una fila menor y con menos posibilidades de mojarse... Nos fuimos felices de tener un día cultural y entretenido para todos, además de apurados porque el amigo de la Xime que venía a alojar al departamento nos llamaba y llamaba al celular de ella, y ya lo veíamos al pobre parado abajo del edificio con la hija y las maletas mojándose hasta los calcetines...
Por suerte cuando llegamos al departamento no había pasado nada de lo que imaginábamos, Thomas y Caroline (o era con K? no se...) todavía no llegaban... Para suerte nuestra, ella tenía la edad de la chica, así que a pesar de lo cansados que estábamos, partimos todos muy de acuerdo a patinar en hielo. La chica le había dicho a la Xime que quería aprender a patinar en hielo, pero por la época, ya no había canchas abiertas hasta el próximo invierno. Como la cuñadita es movida, no se demoraron nada en encontrar una cancha abierta... y que mejor, resultó ser el gimnasio construido para las próximas olimpiadas de invierno del 2010. Los rotitos, después de arrendar implementos y lanzarnos, podemos decir que aprendimos a patinar ni más ni menos que en la pista oficial de competencia en hielo de las Olimpiadas de Invierno Vancouver 2010.
Yo además, a mucha honra, puedo afirmar también que me traje un poco de pista conmigo... me saqué la mugre dos veces... la segunda peor que la primera, pero también debo agregar que fueron cuando ya andaba sola y la última vez, más encima me estaba embalando... De hecho, todavía conservo rastros de moretón en mi linda rodilla derecha... pucha que me caí fuerte... todo por darme vuelta a saludar al Juanjo que venía con la Xime... por más que intenté equilibrarme de nuevo, fue en vano... Me habría gustado verme desde afuera, me habría reido harto...
Lo pasamos chancho... todos... los niños, los grandes, las medianas, y de paso, la María Jesús nos demostró a todos, y mejor aún, a ella misma, que se puede comunicar perfectamente en inglés con cualquier persona... Si a estas alturas parecía que el Juanjo hablaba más que ella!
Cerramos el día (y que día...) con una entretenida conversación con Thomas, que de paso aprobó totalmente la dichosa "piscola" y se llevó datos para cuando su hermana viaje a conocer Chile.
Por su parte, esa señorita que no quería hablar nada, terminó narrando un libro entero en inglés... y de esos de 800 páginas... casi tuvimos que obligarlas a acostarse...
La mejor del Juanjo... esas que no se olvidan... sentadito al lado de su padre, comiendo en la mesita de Dora la exploradora con su prima, Thomas pregunta, obviamente en inglés... "How old is he?", y antes de que alguno de nosotros reaccionara siquiera, él levanta su manito derecha y le muestra cinco dedos...
Y dicen que los niños no entienden... y no me refiero al idioma...
1 comentario:
Que estuvo bueno ese dia!!
Nunca se me va a olvidar verlos a todos ustedes patinando en hielo los perlas....jajaja....los extranio!
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