viernes, agosto 28, 2009

Ya llegó la hora de decir... decir adiós



No existen las despedidas alegres... no, ni siquiera cuando uno sabe que el o los que se van tienen algo muy bueno en perspectiva, por que siempre uno sabe que ya nada vuelve a ser lo mismo... incluso el día a día, que es donde más se siente la auscencia...

Día 12 (lunes 13 de julio): el día de ayer nos pasó la cuenta... nos costó mucho levantarnos y salir, pero era nuestro último día en Vancouver y no podíamos desteñir, además, todavía nos quedaban regalitos por comprar...
La Xime nos alcanzó saliendo del departamento, y nos acompañó a hacer las compras finales, aprovechando también ella para mandar un par de recuerdos más. Por fin nos pudo mostrar el famoso reloj que lleva la cuenta regresiva para el inicio de las olimpiadas de invierno, y la famosa biblioteca... no se quedó tranquila hasta que no nos sacamos la foto con la biblioteca, aunque no la hayamos pisado nunca, jaja.
Como ya estaba claro que lo mejor para souvenirs estaba en Gastown, para allá nos fuimos, y aprovechamos de almorzar una de las pocas hamburguesas no Mc Donalds del viaje, bastante buena por lo demás, y de descubrir a una cuadra un restaurant que al parecer era de algún compatriota... lástima que lo supimos too late, ojalá la Xime y el Tuto guarden el dato.
Vueltas más vueltas menos, se terminaba el día... así que nos juntamos con la Xime para ir a buscar a la Paz a su jardín. De ahí, al dpto y a comer... Había que hacer una comida de despedida, en el local de las tres B, Old Spaguetti Factory versión Vancouver.
Como era de esperar, comimos rico, y por primera vez, antes de las 10 de la noche... los anfitriones no podían de felicidad!!!

Ya en la casita de vuelta, nos enfocamos en armar maletas... la verdad es que de pensarlo me angustiaba, pero hay cosas que no se pueden evitar... en eso estábamos cuando de repente nos llaman al living. Los dueños de casa, Paz incluida, nos tenían unos regalitos para traer de vuelta. Una película de Diego Go para el Juanjo, que tanto la veían con su prima casi diariamente, y un libro de fotografías de Vancouver que la Xime nos había comprado. Nosotros ya le habíamos echado el ojo pero al final entre tanto gasto desistimos... como caido del cielo!
Está demás decir que nos cayeron a casi todos nuestros lagrimones, yo ya venía medio triste viendo el desastre de las maletas, pero me terminó de dar pena esta pseudo despedida. Al final de cuentas, al otro día muy temprano en la mañana ya no íbamos a estar ahí para saludarnos.

Como dicen por ahí, todo tiene que terminar en algún minuto, y a nosotros se nos acercaba a pasos agigantados... Nos fuimos a acostar con un nudo en la garganta, pero sumamente agradecidos de la oportunidad de compartir casi dos semanas de la vida de los tres allá tan lejos...

Este diario de viaje lo hice por una razón en particular, la misma que me impulsó a transcribir el viaje con mis padres. La memoria es frágil y a veces las fotografías no son suficientes para recordar las cosas lindas y no tan lindas que nos pasan. En la escritura encontré la forma de revivir emociones, y este viaje de lo que más tuvo fueron emociones. Mi interés principal era que mis hijos algun día lean esto y lo revivan conmigo... pero en el camino, me di cuenta que tu Xime disfrutabas leyendo porque te acercaba un poco más a nosotros, y te llevaba nuevamente a estos hermosos días que vivimos juntos. Eso me motivó aun más a seguir escribiendo, y cuidar de olvidar la menor cantidad de cosas posibles.
Espero que haya cumplido al menos este último objetivo, el otro, lo sabremos en el tiempo.
En lo que a mi respecta, sólo me queda darle las gracias a los tres por abrirnos la puerta de su casa, su familia, sus vivencias y sus sentimientos, por darnos cuenta cuanto se echan de menos, por tratar de que aprovecháramos lo más posible el viaje, por pasearnos, y por recibirnos casi como estrellas de cine, por impulsarnos a hacer cosas que a lo mejor nunca habríamos tenido la oportunidad de hacer y por todo aquello que quedó registrado en cada uno de mis post.

Gracias Xime, espero que las risas que te saqué con tanta lesera escrita haya borrado esa carita de pena con la que te dejamos ese día en el aeropuerto...

1 comentario:

Xime dijo...

Pucha que escribe lindo mi Comadre, de verdad Consu me sacaste mas de una lagrima en este episodio solo pensar que fue el ultimo dia, se me pone la piel de gallina y se me viene todos los bellos recuerdos que vivimos aca, estuvo super lindas estas vacaciones en Vancouver con ustedes. Espero verlos luego o sino me tendre informada como siempre junto a tu Blog.
GRANDE CONSU POR DARME LA OPORTUNIDAD DE REPETIR TODAS LAS VECES QUE QUIERA LAS HISTORIAS EN VANCOUVER.